Deje atrás los mitos sobre la incontinencia

Algunas personas tienen la falsa idea de que el paso de los años significa el deterioro de la calidad de vida, o que afrontar una condición como la incontinencia reduce las posibilidades de disfrutar, aquí le explicamos cómo dejar esos conceptos atrás y vivir mejor.

Que la incontinencia impone un cambio abrupto en el estilo de vida, que hay ciertas actividades que deben limitarse o que se puede ser estigmatizado por presentar esta condición son creencias que hoy en día están revaluadas y que se deben eliminar del imaginario colectivo.

La incontinencia es la pérdida involuntaria de orina, pero no una enfermedad, por lo tanto, tiene muchas posibilidades para su abordaje y tratamiento, infórmese, consulte al médico e identifique las verdades sobre esta condición.

Verdad 1:  La incontinencia puede pasar desapercibida

Ya no hay que preocuparse por olores o sensaciones molestas que puedan ser notadas por las personas a su alrededor, los avances médicos, las prendas de vestir y los elementos de protección frente a la incontinencia evitan que esta condición trascienda a quienes están alrededor.

Hablar con su médico es la mejor forma de entender los síntomas sin avergonzarse, encontrando los mejores medicamentos y productos para el tratamiento. Los productos para su protección han evolucionado mejorando la comodidad y discreción al usarlos, al contener más líquidos e involucrar elementos para neutralizar el olor. Estos artículos se adaptan a las prendas de uso cotidiano y pasan desapercibidos.

Verdad 2:  Prevenir la incontinencia es más que llevar un estilo de vida saludable

Si bien es cierto que tener una buena salud está relacionado con la práctica regular de actividad física y el consumo de alimentos sanos en una dieta balanceada, el tema de la incontinencia puede aparecer pese a llevar un estilo de vida saludable.

Precisamente, se ha demostrado a partir de diversos estudios que incluso atletas y otros deportistas jóvenes de alto rendimiento pueden sufrir de incontinencia, por lo anterior conozca los factores que pueden incidir en su aparición y esté alerta.

En algunos casos cirugías pélvicas, infecciones en la vejiga, complicaciones en el embarazo o en el parto, sobrepeso leve, el cigarrillo, las bebidas con cafeína e incluso algunos medicamentos para controlar la tensión arterial, la depresión o el insomnio, pueden derivar en la pérdida involuntaria de orina como una condición permanente.

Verdad 3:  Envejecer no es sinónimo de incontinencia

El paso de los años no representa en sí mismo la aparición de la incontinencia, lo anterior quiere decir que no necesariamente al envejecer aparecen pérdidas involuntarias de orina, existen múltiples factores como los antes mencionados que sí contribuyen a su llegada, teoría ratificada por esta cifra: hay casi 36 millones de estadounidenses mayores de 65 años y solo uno de cada cinco padece incontinencia según un informe de Medicare.

Hay que señalar que las mujeres se ven más afectadas por la incontinencia y está relacionado con daños musculares o nerviosos durante el parto o complicaciones en cirugías, adicionalmente, etapas como la menopausia o afecciones como tos crónica, obesidad o diabetes también les puede generar incontinencia.

Verdad 4:  La incontinencia sí tiene cura

Entender la incontinencia como una condición que aparece por varios factores o que es síntoma de algún problema de salud, y no una enfermedad en sí misma, permite reconocer que es altamente tratable y tiene curación.

Cuánto más tempranamente se maneje mayores serán las posibilidades de un tratamiento eficaz, es así como los médicos coinciden en que la incontinencia puede ser eliminada en el 50 por ciento de los pacientes, mejorada en un 30 por ciento adicional de los casos y en cualquier situación, permite llevar una vida plena.

Verdad 5:  Más allá de la cirugía

Pensar en una intervención quirúrgica como único medio efectivo o definitivo para tratar la incontinencia es un error, existen otros tratamientos de menor impacto y menos invasivos que pueden funcionar, además de medicinas y medidas de autoayuda física y emocional.

Una excelente alternativa es practicar los ejercicios de Kegel que ayudan al fortalecimiento de los músculos que regulan y controlan la micción. Cambios en la dieta reduciendo el consumo de cafeína, evitar alimentos irritantes de la vejiga o hacer un reentrenamiento de este órgano también suma a su manejo y prevención.

El médico es su mejor aliado

Consulte a su médico tratante de forma regular, háblele con claridad y sin omitir síntomas, el médico es un profesional que mantiene la reserva frente a su información y está para orientarlo y ayudarlo, él le dará las mejores opciones de tratamiento y lo conducirá hacia una mejor calidad de vida.

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